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‘Los danzantes’ de Peloche (Badajoz) incorporan a una mujer para celebrar San Antonio Abad como Bien de Interés Cultural

MÉRIDA, 14 (EUROPA PRESS)

La pedanía de Peloche, de Herrera del Duque, ha acogido este sábado el acto de declaración de Bien de Interés Cultural de las Fiestas Patronales de San Antonio Abad, con la novedad de la incorporación, por primera vez en su historia, de una mujer a la danza tradicional de ‘Los danzantes’.

Al acto ha asistido el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, acompañado de los diputados provinciales, Francisco Martos y Saturnino Alcázar, éste último también alcalde herrereño, entre otras autoridades.

Las fiestas de esta pedanía de Herrera del Duque celebran una identidad compartida y una idiosincrasia que, además, simbolizan y expresan la interacción entre el medio natural y la cultura, añadiendo en este ritual la religiosidad popular, las formas de sociabilidad y participación, la hermandad, la gastronomía, la comensalidad y la danza, conformando esta identidad cultural.

Los elementos que conforman esta festividad forman parte de un todo donde lo material e inmaterial se funden, posibilitando una lectura e interpretación de naturaleza cultural que articula distintas realidades que hablan de la extraordinaria riqueza y diversidad de Extremadura, en general, y de Peloche y sus ‘Fiestas de San Antonio Abad’ en particular.

La festividad de San Antonio Abad (San Antón) se celebra cada año entre el 16 y el 18 de enero. Se trata de una festividad religiosa y popular de culto al patrón de los animales.

Su tipismo, su variedad, su colorido y su arraigo, toda vez que se celebra desde hace más de tres siglos, la singularizan y la convierten en una referencia en toda la comarca de La Siberia. Cada 17 de enero, día de San Antón, la pedanía despierta con las brasas de las hogueras anunciando el día grande de las fiestas patronales.

Los danzantes son los encargados de despertar al pueblo con música y baile. Son siete jóvenes que van bailando por las calles y, al tiempo, reclaman el aguinaldo a cambio de un chupito de aguardiente. Y tras comer las tradicionales migas del Santo, arropan a su paso a las autoridades.

La danza tradicional no ha faltado en el evento. Una danza que arrastra 300 años de historia y que, por primera vez, ha sido bailada por una mujer, María Dolores, que ha acompañado a Federico, Rafael, Alejandro, Robert, Francisco Javier, Carlos y Francisco, que ha sido el guitarrista.

Una de las mujeres que mejor conoce la tradición y el paso a paso de la fiesta es Clara García, y que también ha intervenido en el acto. Una tradición que se disfruta el día del santo pero que lleva muchas horas de preparación detrás, según ha informado este sábado la Diputación de Badajoz en nota de prensa.

Y es que, cada 17 de enero Peloche se llena de sensaciones. Del sonido de los cascabeles, las castañuelas y la música de los danzantes, del olor a aguardiente y sabor a canutos. Peloche se enciende con las luminarias del santo y se viste con los colores del atuendo de los danzantes.

La pedanía de Herrera, ese día, madruga para vivir con emoción la manda, la promesa del mayordomo y la petición de aguinaldo de los danzantes. Y ese día acoge a todos los que vienen a disfrutar de la fiesta con los vecinos, los que retornan para vivirla y sentirla como devotos al santo.

Precisamente, uno de los elementos tradicionales que forman parte de esta fiesta son las castañuelas que se usan en la danza. Unas castañuelas realizadas de forma artesanal por vecinos del pueblo, que son piezas únicas que forman parte de la tradición y que han sido entregadas por parte del alcalde, Saturnino Alcázar, al presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara.

La fiesta de San Antón es también gastronómica y tan consustancial a la misma como los danzantes y su indumentaria son sus platos típicos: el famoso escarapuche de Peloche, un asado a la brasa de conejo, cerdo o peces troceados y mezclados con tomate, cebolla y pimiento y un machado de ajo, sal, vinagre y aceite; los canutos, una especie barquillos de masa frita y rebozados de azúcar, y sus famosas tortas de pan o sus roscas de anís, que son presentadas como ofrendas la víspera de San Antón.

En definitiva, un patrimonio cultural en un enclave impresionante dentro de la Reserva de la Biosfera declarada por la Unesco y con una bandera azul en su costa dulce.

Para llegar hasta aquí esta fiesta ha tenido que tener apoyos por parte de distintas instituciones, una de ellas ha sido la Diputación de Badajoz, que ha apostado por el reconocimiento y conservación de la fiesta, tal y como ha recordado en su intervención el diputado de Cultura y Deportes, Francisco Martos.


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